Crónicas...

[Crónicas de un lector][bsummary]

"Yo no sé qué tengo, yo nunca tengo nada"


¡Hola! Si ya estás aquí, el bibliotecario asume que, en pantuflas o sin ellas, te has dispuesto a disfrutar, junto con el resto de la tribu desperdigada de los biblio.tkófilos (imposible el neologismo, hay que reconocerlo), de otro rato de buen cine y buena charla. 

Como lo habíamos anunciado, hoy tenemos en pantalla a MAURO & OLIVIA, un cuidado, bello filme de Eduardo Elli, con la actuación de Ana Pauls y Sergio Boris. La dirección de fotografía, a cargo de Georgina Pretto.

Y, cafecito mediante, se puede espiar detrás de cámara (y más) al internarse en la conversa de Eduardo con Yamila.


ADVERTENCIA: Hoy recomendamos fuertemente ver el corto antes de leer la entrevista, ya que la misma contiene spoilers.





Hubo también una fotografía de cuando yo era chico con mis hermanos menores, mi hermana, mi hermano y mi mamá, estábamos tirados en una cama con un empapelado muy similar al que terminamos diseñando para el corto...



¿Mauro & Olivia es una historia de amor?


Con respecto a Mauro y Olivia concebido como una historia de amor, estoy de acuerdo pero también me gustaría llamarle una comedia agridulce en el sentido de que son personajes muy conectados a una manera de ver y de sentir desde el encierro, desde esa imposibilidad de conectarse, de vincularse con otros y con otras pero que puntualmente  están abordados desde un tono de absurdo. Este relato de alguna manera también pendula entre el punto de vista de Mauro y el punto de vista de Olivia.


Estamos espacialmente todo el tiempo dentro de ese departamento en planta baja, con ese olor a farmacia que uno de alguna manera imagina que habita el espacio, tan encerrado, casi hermético, no lo vemos nunca a él asomarse ni salir afuera.



La idea de que cayera una mujer en su patio interno es de alguna forma ese mundo exterior que viene, si se quiere, más “accidentalmente”, a irrumpir su tranquilidad y su encierro.



¿Podría ser perfectamente una historia que transcurre en cuarentena?


Es curiosa, sí, la presencia del barbijo en Mauro; en relación con la pandemia que estamos vivenciando y transitando en el mundo, eso ha cobrado mucha más fuerza. El corto fue hecho y estrenado en 2016 y digamos que de ninguna manera vislumbramos esto pero bueno, ahora se ha cargado de nuevos sentidos.


Lo que quería decir con respecto al encierro es que Mauro tiene ya esa condición de ser un médico hipocondríaco, que es un poco el germen de todo el relato. La idea de que cayera una mujer en su patio interno es de alguna forma ese mundo exterior que viene, si se quiere, más “accidentalmente”, a irrumpir su tranquilidad y su encierro.


De esa forma, de alguna manera ellos se vinculan , yo no sé si desde un lugar romántico; de hecho muchas personas que han visto el corto, sobre todo el público juvenil o adolescente ha marcado que no siempre ven una historia de amor romántico, sino que los ven más como dos personajes solitarios que se encuentran. En ese sentido me parece que también el corto nos permite completar qué es lo que imaginamos, qué pasa luego de ese final en que las puertas se abren y por fin entra el aire renovado a ventilar un poco ese espacio.


Hay mucha carga en ese final, no solamente desde la puesta en escena y lo visual, sino también desde lo sonoro; la primera vez que aparece la música es en el momento en que Mauro y Olivia escuchan sus latidos y se conectan de una manera más cercana, más privada, más íntima, pero no sé si necesariamente desde ese amor o ese deseo amoroso, sino que quizás son dos personajes que terminan encontrándose desde otro tipo de vínculo.



... son dos personajes que han tenido muchas vivencias en el paraíso perdido que es la infancia y de alguna manera siguen muy conectados a ese paraíso a pesar de ser adultos.



Hay en la trama un marcado juego de roles, propio de la infancia... ¿Cómo lo pensaste?


Coincido, sí. Ya desde la escritura del guión me interesaba mucho la idea de trabajar, de alguna manera, con un juego de ficción dentro de la ficción o de relato y metarrelato; esta idea también de jugar a ser otra cosa dentro de la ficción. En ese sentido, son dos personajes que han tenido muchas vivencias en el paraíso perdido que es la infancia y de alguna manera siguen muy conectados a ese paraíso a pesar de ser adultos.

Es a partir de ahí que Olivia empieza a encontrar imágenes cercanas a esta sensibilidad con la que sigue conectado Mauro, como por ejemplo cuando cuenta que el olor de la sangre le hace acordar al olor que te queda en las manos con el óxido de las cadenas de las hamacas o las agarraderas del colectivo. De alguna manera comienza a percutir las defensas de Mauro, quien hasta ese momento no le hablaba. El punto bisagra es cuando ella le dice “yo no sé que tengo, yo nunca tengo nada”. Eso abre la puerta, si se quiere, al interior de Mauro, para empezar a pensar que quizás no es el único a quien no le ha pasado nada demasiado relevante que llame la atención de la gente y que le permita de alguna manera ser cuidado por ellos. 




¿Creés que ese guiño provoca la complicidad del espectador?


Cuando pasamos una situación dura de salud o algún suceso extraordinario, esto hace que la mirada se ponga sobre nosotros y nos cuiden, nos mimen, nos consideren más que antes. Esto me pareció un disparador muy interesante, muy conectado a la infancia, a esta idea de que cuando somos chicos somos prácticamente invisibles para el mundo adulto.


Esa es una idea que me acompaña mucho, me obsesiona de alguna manera, cuántas veces todos y todas hemos tenido la experiencia de sentirnos invisibles cuando los adultos hablaban, cuando estaban haciendo sus cosas o cuando estaban trabajando; me resulta muy interesante, de alguna manera eso está y por eso mismo provoca cierta complicidad con los espectadores. Hay una empatía ahí porque justamente es poner en palabras una sensación, un estado que la mayoría de las personas hemos transitado y que al verlo desde la vida adulta nos permite pensar cómo vincularnos con la infancia ahora, siendo adultos, qué importante es estar, y estar predispuestos, y estar para los niños y las niñas, presentes desde el juego, desde la palabra, desde la escucha.



Esa es una idea que me obsesiona de alguna manera, cuántas veces todos y todas hemos tenido la experiencia de sentirnos invisibles cuando los adultos hablaban, cuando estaban haciendo sus cosas



¿Al momento de la creación, le das lugar a la intertextualidad? ¿Tomás como recurso e influencia otras obras, temas musicales, poemas?


La búsqueda de influencias y referencia en otras obras de distintas disciplinas artísticas siempre es algo inspirador y nutritivo, que todo artista tiene que tener, digamos, un estado de aprehensión, de acopio, de búsqueda, de recopilación de todos esos materiales que muchas veces son vivencias o situaciones observadas y en otros casos son obras directamente. 


En el caso de Mauro y Olivia aparece esa intertextualidad con el universo de René Magritte, pintor surrealista. En el mismo tono del absurdo, Olivia tiene toda una situación, si se quiere traumática, ya que  no puede conseguir realizarse o encontrar proyectos que la realicen. Habla de ese proyecto un poco absurdo pero también hermoso de hacer desodorantes de ambiente a partir de las pinturas de Magritte.


Esa referencia nos cuenta sobre el universo propio que tiene el personaje de Olivia, quien de alguna manera es como las antípodas de Mauro en el sentido de que tiene otro vuelo, una mirada más sensible y orientada, si se quiere, a buscar relaciones entre elementos nunca antes conectados.


Para continuar con  la búsqueda de referencias e influencias, podemos mencionar todo el tratamiento de la paleta de colores: los colores cálidos son los que predominan. Hubo también una fotografía de cuando yo era chico con mis hermanos menores, mi hermana, mi hermano y mi mamá, estábamos tirados en una cama con un empapelado muy similar al que terminamos diseñando para el corto, que era también en esos tonos ocres, amarillos marrones y naranjitas. Un poco se puede decir que la referencia principal de ese espacio y ese empapelado, que termina jugando mucho finalmente para la resolución del relato, viene de esa experiencia más autobiográfica, sumado a la idea de esa mujer que cae en el patio interno y de alguna manera desestabiliza el mundo cerrado de Mauro.


¿Creés que el cortometraje tiene un efecto en el espectador comparable al del microrrelato en el lector?


El cortometraje desde mi punto de vista es uno de los formatos que en cierto círculo se lo subestima, yo considero exactamente lo opuesto, creo que el cortometraje es todo un arte y un dispositivo, casi una ingeniería tan o más compleja que hacer un largometraje. Me parece que si lo pensamos en términos de relatos literarios es válida esa analogía entre el corto y el cuento y el largo  y la novela.


Citando al gran Cortázar, él hablaba de que el cuento tiene que ganar por nocaut y la novela por puntos, haciendo una comparación con el boxeo. Yo creo que no necesariamente todo cortometraje o todo cuento tiene que tener un final que resuelva absolutamente todos los conflictos de una manera que clausure sino que también puede haber ciertos puntos, ciertos cabos sueltos que permitan al espectador o el lector completar el sentido final, en ese sentido de obra abierta del que hablaba Umberto Eco. Y en el caso del cortometraje justamente es una capacidad de condensar conflictos , sensaciones, climas, atmósferas en muy poco tiempo y que precisamente demanda una construcción que es muy particular.


A diferencia del largometraje, en el corto hay un potencial innovador muchísimo más marcado con relación a que se pueden hacer cortos de un minuto, como un video minuto o microrrelato audiovisual, hasta cortometrajes de veinticinco, treinta minutos.  Todos son muy diferentes entre sí respecto a esa duración, a como trabaja la ingeniería del relato.



... creo que el cortometraje es todo un arte y un dispositivo, casi una ingeniería tan o más compleja que hacer un largometraje



En mi caso particular me interesa mucho el cortometraje, he trabajado haciendo video clips narrativos y no narrativos, video clips vinculados al videoarte y a lo experimental, pero también otros que son relatos y son siempre un desafío.


Las maneras de reflexionar sobre el lenguaje del cine y de lo audiovisual, en muchos casos vienen de las experiencias del cortometraje, sin ir más lejos todas las obras primitivas del cine desde los hermanos Lumière, Poitier o Méliès trabajan en formato de microrrelato, de relatos breves, y a partir de ese lugar se comienza a pensar cuáles son las posibilidades del cine y de los medios audiovisuales de construir mundos y universos propios.


Para concluir la entrevista y por pura curiosidad, quisiera proponerte un juego en tres preguntas:


  • ¿Por qué mares y hacia qué rumbo se embarcan Mauro & Olivia?


Bueno, creo que más que mar me los imagino a Mauro y Olivia en uno de esos botecitos que se hacen andar con las piernas, como si fueran una bicicleta, como un botecito de esos con forma de cisne, de cigüeña o pato, no sé que son. Me los imagino a los dos pedaleando en una especie de lago con límites claros y visibles encontrando la forma de llevar el mismo ritmo juntos, sabiendo que en ese circuito, aunque sea cerrado, van a poder encontrar mucho de ellos mismos y de ser cuidados por el otro.


  • ¿Qué gusto de helados piden por las noches?


Mauro lo dice en el corto. Él pide crema del cielo y pistacho -que son los sabores que yo aborrezco, jaja- y Olivia podría pedirse un dulce de leche granizado con limón al agua.


  • ¿A qué fragancia huelen cuando están juntos?


Me parece que huelen jazmín. Puede parecer un poco cursi y cliché pero hay quienes dicen que la revolución huele a jazmín y en el caso de Mauro y Olivia de alguna forma han trastocado y subvertido sus vidas y sus angustias al encontrarse.




Entrevista: Yamila Noelia Ascuaga, para labiblio.tk


1 comentario:

  1. "...hay quienes dicen que la revolución huele a jazmín". Recién, volviendo pase por una tienda de flores o florería? las que están sobre las veredas, con baldes de acero. Me detuve a ver los coloridos ramos de fresias, mis flores preferidas junto a las amapolas. Sin embargo, seguí de largo. Ahora al ver a Olivia y Mauro, me pregunto porque no compre mi ramito de fresias. Hermosa historia de encuentros, de amor y de complicidad.

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