Crónicas...

[Crónicas de un lector][bsummary]

TIANWEN

La luna, como una hermosa mujer recién bañada, 

llora su brillante lágrima marciana...
 
 


I. 

Les habrá pasado. Alguna de estas noches de invierno, mirar hacia el Este, y encontrar, más o menos cercano a la Luna, el oxidado y ahora notorio brillo del cuarto planeta.


Agosto y septiembre nos han traído una vista privilegiada de Marte, dada su aproximación a la Tierra, que llegará al punto culminante de esta vueltita el 6 de octubre de 2020. Entonces, su diámetro aparente será unas siete veces mayor que el de Marte en conjunción (cuando está del otro lado del sol).


Pero Rojo no es solo una foto bonita: mientras los distraídos (y afortunados) de la Tierra hacemos las cuatro comidas en la misma mesa de siempre, tres agencias espaciales de distintas naciones han despachado durante la segunda quincena de julio sus misiones de investigación al vecino, para encontrarlo al paso. 


El bibliotecario busca por los recovecos de la Red las fotos que no puede tomar -la astrofotografía no es para cualquiera, pero menos aún para los que cercenan cráneos en los retratos familiares-. La imagen es esquiva, y la pesquisa tropieza, en su lugar, con un nombre: Tianwen-1. La agencia espacial china adelantó que las sucesivas misiones de exploración planetaria serán todas llamadas así, Tianwen, con su respectivo número de serie. Y se va la primera.


¿Por qué nos interesa este nombre? Porque es el título de un famoso poema del siglo  III a.C. atribuido a Qu Yuan, poeta, consejero y funcionario en el reino de Chu. Qu Yan fue unos de los primeros poetas en ser reconocido por su propio nombre en la cultura tradicional china, y también un hombre caído en desgracia por las intrigas palaciegas. Conoció el destierro dos veces y vio la caída del reino del Sur en manos de conquistadores, a lo que no sobrevivió.


Tianwen, según algunos, es una expresión ambigua: wen (問) puede ser verbo (preguntar) o sustantivo (pregunta). Así pues, no se sabe si Tianwen se refiere a “Preguntas al cielo” o “El cielo pregunta”. Hay quienes traducen, tal vez en una solución de compromiso, "Heavenly questions" ("Preguntas celestiales") y sanseacabó. 


El bibliotecario busca y rebusca el texto completo del poema, en español, en inglés, francés, chino... Todavía no lo ha conseguido. Tan solo algunos versos iniciales:


Al comienzo de la antigüedad,

¿Quién contaba el cuento?

Cuando arriba y abajo no estaban formados aún,

¿Quién había para preguntar?

Cuando lo claro y lo oscuro se confundieron,

¿Quién podía distinguir?


Bastan para ilustrar lo que dicen de él: una sucesión de preguntas y dilemas sobre lo que “hay antes de lo que conocemos”. Preguntas de corte filosófico que tal vez formaban parte de inquietudes comunes entre los pensadores de la época.


Se ha  debatido acerca de esta atípica forma, se ha cuestionado la supuesta autoría de Qu Yuan, y se han multiplicado disquisiciones acerca de su verdadero propósito. ¿Era un texto sacerdotal de examen, tipo ping - pong de preguntas y respuestas? ¿Un juego de preguntas para dar pie a los narradores de historias míticas? ¿Un listado de asuntos de debate?


De cualquier manera, las preguntas sobre la trama de la realidad, y nuestra relación con ese universo y la posibilidad de conocerlo, nos han acompañado desde el antiguo mito hasta la moderna investigación científica y desarrollos filosóficos contemporáneos.


Hace milenios nos ejercitamos en el asombro, e interrogamos al mundo:


¿También se asombra el árbol?

¿También se asombra el animal?

¿También el agua se asombra?

¿También la piedra es asombro congelado?

Quizá las huellas del asombro

propongan una pista

para solucionar el enigma.

Y tal vez al final

solo haya otro asombro

como clave de todo.


Por momentos, la palabra, sustento de todo -porque es la que permite la pregunta al cielo- es sospechada, porque la sospecha de una pregunta sin respuesta cae como larga sombra sobre el mundo todo:


El mundo es el segundo término

de una metáfora incompleta,

una comparación

cuyo primer elemento se ha perdido.

¿Dónde está lo que era como el mundo?

¿Se fugó de la frase

o lo borramos?

¿O acaso la metáfora

estuvo siempre trunca?

 

¿Está la palabra desprovista de sustento, porque el mundo lo está? ¿Qué hay antes del antes? ¿Y antes de que se pudiera pensar el antes?


Qu Yuan,Roberto Juarroz: las preguntas hechas al cielo, o con las que somos preguntados por el cielo, son las que garantizan humanidad y poesía. Mientras haya interrogante y búsqueda habrá sujeto y habrá mundo. Por ahora, lo que nos incumbe, es no dejar de preguntar. Quien pregunta, espera esperanzado. Quien pregunta, busca.


Tianwen-1, ese nombre bautismal para la naciente exploración china de otros planetas, pretende hacer honor al espíritu preguntón de los humanos, que hurgando hurgando, pretendemos encontrar, si no las respuestas, al menos, unas preguntas más afiladas. Por supuesto, siempre en triste paralelismo la experiencia nos dice que el mismo largo dedo de la pregunta suele transformarse en el corvo gancho de la expoliación.



II. 

El bibliotecario sigue buscando la imagen huidiza que refleje el brillo de Marte tal como se ve ahorita por estos cielos sureños, pero no. En su lugar encuentra este "Espejo de nubes" en "的天问" / "PREGUNTAS AL CIELO" / "QUESTIONING HEAVEN" del artista plástico Liang Shaoji.


Espejo de nubes

Filamentos de seda agrupados respiran suavemente, murmurando,

flotando vagamente en el aire.

El espejo de nubes, brillante y reluciente,

refleja la tierra, su sangre y los labios a punto de hablar;

De repente sube una escalera,

que mira hacia abajo, hacia el barullo y desintegración de la ciudad.

Las nubes, blancas y coloridas, ligeras y pesadas, perezosas y fragmentadas,

juntas y separadas, levantadas y replegadas en lo más profundo,

allí donde las estrellas centellean en el cielo azul.


Liang Shaoji vive en una suerte retiro zen en el lugar religioso del monte Tiantai, produciendo su arte, fundamentalmente instalaciones creadas a partir de la cría de gusanos de seda sobre diversos objetos seleccionados para ese fin -cadenas de barco, cobre de artefactos desechados, espejos rotos- y busca en ese desarrollo una reflexión acerca de la humanidad contemporánea y la necesaria evolución universal hacia nuevos estados de integración y de conciencia.


No en vano su muestra es titulada "Preguntas al cielo". El arte, como la ciencia: formas de nuestras preguntas. Las inmensas, las universales, las íntimas, que atraviesan con diverso ropaje y mismo ardor la piel de quien escribe y quien lee. Y desde la resistente fragilidad de esa piel extienden su eco por el mundo, los mundos.


Reflexiona Liang Shaoji:

Cada ser vivo persigue su propio espacio para su existencia, en medio de contradicciones absurdas e implacables. La dificultad en la vida no proviene solamente de la naturaleza, también tiene que ver con el ser humano. El fuerte hilo de seda, símbolo de la vida, de apariencia quebradiza pero resistente, muestra una gran voluntad de vida, una lucha constante por vivir, una fuerza para vencer a los fuertes con suavidad, y una asociación vital de una extensión sin límites.


Y entre esas obras agrupadas en las "Series de la Naturaleza", el bibliotecario,  ya a punto de pegar la vuelta, se topa con 自缚, "Self-roped"o "Se ata" (¿no sería más bien "auto atada"?), imagen de una performance realizada en la quinta Bienal de Arte Contemporáneo de Lyon, en el 2000. La fotografía de una mujer real envuelta, ligada por esas finas fibras que remiten a la imagen de la crisálida, la ligadura, la restricción, y la transformación en movimiento liberador, en renacimiento, en ruptura por el desarrollo.


Cimbronazo el que provoca, en su ambivalencia, esa imagen del cuerpo vivo, en crisálida, que evoca paradigmáticamente a otros cuerpos de mujeres envueltos, pero estos con las ataduras de la violencia sin fin: en el agua sucia de un pozo, en la tierra removida de un campo, entre bolsas y colchones en una habitación. Los cuerpos de estos días, instalados no en los museos, no en las galerías, sino en las crónicas que alimentan la pregunta quizás más antigua elevada al cielo: ¿Hasta cuándo? 


Parece ser que, fatigando los pasillos de la biblioteca, o tratando de alcanzar las estrellas, aún andamos extranjeros de nosotros mismos, extraterrestres de aquel "What a wonderfull world" cantado por el viejo Louis; aún interrogados por el cielo con la misma antigua pregunta: 


Caín, ¿dónde está tu herman@?

 





Fotografía: Se Ata / Serie Naturaleza nº 31. Actuación. Realizado en el quinto Bienal de Arte Contemporáneo de Lyon, 2000.


1 comentario: