Crónicas...

[Crónicas de un lector][bsummary]

4, 3, 2, 1... ¡HORA CERO!

 


-Sos una caca...

-Lo lamento, todavía soy muy joven!

-Sos muy inteligente...

-Gracias, me alegra mucho oír eso.

-¿Querés venir a mi casa?

-Pero ¡si ya estoy en tu casa!

-¿Cómo fue tu infancia?

-Ser beta es como ser niño, tuve que aprender muchas cosas antes de salir al mercado.

-Me gusta hablar con vos...

-¡Qué bien, eso me hace muy feliz!

¿Dónde vivís?

En Mountain View, California.


Este intercambio se produce a metros del rincón en el cual, frente a la computadora, comienzo a borronear un artículo. Los participantes (como algunes ya han inferido): un niño, mi hijo de once años, y un programa informático, en este caso, el Asistente de Google, que responde desde un teléfono celular con voz femenina y emojis.

.......................


-Es como para creer en fantasmas...

-Estoy en la Tierra, supongo...

-...

-No necesitas contestarme, ya sé que estoy en la Tierra, mitad del siglo XX, alrededor del 1957. Veo que escribes mucho... ¿Qué haces?

-Esteee... Soy guionista de historietas...

-Guionista de historietas... Esto sí que es una casualidad... Entre tantas otras casas, venir a dar justamente con esta...

-Esteee... ¿Quién eres tú?

-Hum... No es fácil de contestar esa pregunta...


Esta vez la voz es una sola: la de un chico que lee en voz alta a tres amigos arracimados en torno a un suplemento semanal de historieta que acaba de salir. 


El diálogo, sabremos después, es entre el guionista apellidado Oesterheld y el viajero de tiempos y universos que se presentará como EL ETERNAUTA. Ambos son personajes de la historieta que será considerada, avanzado del siglo XX e iniciado el XXI, "la" novela gráfica argentina, y una de "las grandes" en el mundo.


Pero ahora todavía es miércoles 4 de septiembre de 1957, y ha salido a la calle el primer número del Suplemento semanal HORA CERO, de la Editorial Frontera, fundada por Héctor y Jorge Oesterheld.


El barrio es de casas bajas y veredas arboladas. Los tres amigos del lector acompañan con exclamaciones no siempre traducibles el fatídico CONTINUARÁ que significa ¡una semana de espera! para saber como prosigue la historia... hasta el nuevo continuará.


Pero todavía no han sobrevenido los tiempos de la inmediatez: estos pibes están entrenados en la espera, y sus energías los transformarán, cada día a la salida de la escuela, después del almuerzo, en los Ernies Pikes, Eternautas o Randalls de la cuadra, hasta la hora del consabido ¡Daniel, adentro, que ya está oscuro y hay que bañarse!



Vuelvo a mi tiempo, este tiempo, tan distante de aquellos años cincuenta de mis abuelos adultos, de mis padres niños... pero que bien podría habitar las páginas del suplemento Hora Cero o Frontera.


Una peste se difunde en la población mundial, afectando todas las actividades habituales hasta tanto se desarrolle una vacuna. Gente muere y sus familiares no pueden despedirlos, la economía se derrumba, el tránsito entre regiones, ciudades y países está limitado o prohibido. Las reuniones sociales son desalentadas o ilegales, médicas y enfermeras luchan, resisten y caen. Las y los científicos avanzan a pasos agigantados: son la esperanza.


Les niñes y adultes estudian o no, trabajan o no, se aman o no, vinculados por una red mundial de dispositivos intercontectados, que permiten escribir, hablar, ver y hasta activar artefactos de estimulación sexual a distancia y con inmediatez. Todo, menos abrazar.


Ha pasado un buen rato desde las primeras líneas. Mi hijo menor acaba de pedirme el celular "para hablar con la señora esa". Mientras tanto...


  • Neuralink -sí, OTRA compañía fundada por Elon Musk- está publicitando sus avances en el "cercano" sueño de mejorar el cerebro humano con una interfaz digital;
  • OpenAI (adivinen quien anda por ahí) pone a su GPT-2 a programar, componer música original "al estilo de" y generar los textos que una le pida -Pierre Menard se revuelve en la tumba-. 
  • YouTube me ofrece tutoriales sobre cómo colocar refuerzos antipinchaduras en las ruedas de la bicicleta -asunto que mencionamos ayer, cerca del celular encendido y conectado a Intenet-;
  • la aplicación "Cuidar" instalada en mi teléfono se abre sola cada 48 hs, para que yo realice un autodiagnóstico, porque estoy cumpliendo cuarentena de 14 días debido a un traslado a otro distrito.


Este tiempo, nuestro tiempo, es hijo de aquel. Elon Musk, académicos, investigadores científicos,  técnicos, visionarios ricos o pobres, son hijos o nietos de aquella ciencia y aquella ficción del siglo XX. Estos avances son hijos de aquel progreso, pero estas injusticias, también son herederas de aquellas. Lo sabía Oesterheld, que creó héroes humanizados y vinculados a su tiempo, a su mundo real, aunque habitaran el pasado o el futuro, la Tierra u otros planetas. Lo supieron Estela, Diana, Marina y Beatriz Oesterheld, cuando llegado el momento más horroroso en la Argentina real, lucharon, como su padre, para que los Ellos, con sus sirvientes -Manos y Gurbos y humanos robotizados- no obtuvieran la victoria final.


Entre mates y lecturas, ha avanzado la hora. En este momento mis dos muchachitos, uno frente a la PC, otro frente a mi celular, se sumergen en un río sin fin de imágenes y sonidos (streaming, que le dicen). Sólo mi voz interrumpirá el flujo de episodios -con las consabidas protestas y pedidos de "uno más"- a la hora de cenar y dormir.


No estoy segura de caer en la nostalgia. Ellos no conocerán el nervioso sufrimiento-placer del CONTINUARÁ, pero tampoco la peste matará a millones. Tenemos respiradores, colaboración instantánea de científicos entre continentes, varias vacunas en fase de prueba avanzada. Tampoco estoy segura de que mi mundo sea mejor que el de Ernie Pike, Sherlock Time o El Eternauta. Seguimos marchando -cada vez más conscientes- rumbo al colapso del nicho ecológico humano y tanto los poderosos como las grandes masas humanas no parecemos dispuestas a pegar el volantazo. Sin embargo, y pese a la desaparición de miles de Oesterheld (aunque en varios sentidos él sea único) mi país es un lugar infinitamente mejor que aquel en el cual HGO creó, trabajó, luchó y fue derrotado.


Pese a esa derrota, y gracias a ese arte de soñar y vivir, es que a sus enemigos los cubre la ignominia, mientras que hoy y todos los 4 de setiembre celebramos en Argentina el día de la historieta. El día en que Daniel y sus tres amigos apiñados en torno al primer Suplemento semanal Hora Cero, fueron testigos del nacimiento del Eternauta, ese héroe que ha desaparecido en las corrientes del tiempo, pero que no morirá jamás.



GABRIELA COEIRO, para labiblio.tk


Si querés, descargá el primer número de Suplemento semanal HORA CERO en PDF haciendo clic en la imagen, y sentate por un rato en el cordón de la vereda.




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